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La
imagen que muchos turistas tienen de Alaska es una enorme
extensión de hielo o una tundra plana y nevada
salpicada de pequeños matorrales en la que comparten
vida osos polares, focas, zorros y demás fauna.
Sin embargo, Alaska posee un ecosistema muy rico dominado
por frondosos bosques y por una gran cadena montañosa
dividida en varias cordilleras como son Brooks, Alaska
y Costa.
El
pico más importante es el Monte McKinley, que
está encuadrado en el Parque Nacional Denali
y es el más alto de EEUU, con 6.194 metros de
altitud. A pesar de no ser de los más elevados
del mundo, está considerado uno de los más
complicados de escalar, ya que en él se dan fenómenos
meteorológicos extremos. Aunque parezca que el
cielo está despejado, inmediatamente, puede formarse
una tormenta que azote con furia sus laderas, mezclando
frío, hielo y nieve. Esto se conoce como “blanco
total”, pues uno no logra distinguir absolutamente
nada. Además, hay que sortear más de 5.000
metros de brusco desnivel, puesto que las laderas del
McKinley nacen a menos de 1.000 metros sobre el nivel
del mar. Los nativos de la zona, los Athaspascanes,
lo consideraban sagrado y jamás lo poblaron.
En
1896 William Dickey le puso este nombre en honor al
vigésimo quinto presidente de los EEUU y hasta
principios del s.XX no se coronó la cima. En
1906, tras varios intentos fallidos, Frederick A. Cook
dijo haberlo conseguido con la única compañía
de un ayudante nativo. Incluso publicó un libro
con una serie de fotografías que trataban de
probarlo. Sin embargo, algunos exploradores desmontaron
su logro afirmando conocer el lugar donde se habían
hecho las instantáneas.
Lloyd,
Anderson, Taylor y McGonagall, antiguos compañeros
de Cook, organizaron dos expediciones en 1910, una partiría
por la ladera norte y otra por la sur. Después
de tres meses, la expedición del norte alcanzó
dicho lugar y tomó las mismas fotografías,
pero todavía estaban a 30 km. de la cima. La
expedición que partió por el sur, dijo
haber alcanzado la cumbre y, como prueba, colocó
un asta de bandera de 4 metros de alto.
En
1913 Hudson Stuck, Harry Karstens, Warter Harper y Robert
Tatum volvieron a escalar el McKinley por la ladera
norte. Cuando llegaron a la cima no encontraron ningún
mástil, sin embargo, y gracias a que el día
estaba totalmente despejado, descubrieron que más
al sur el monte tenía un segundo pico, más
bajo y alejado, donde sí había un asta
clavado.
Para
los turistas más atrevidos, la mejor época
para la escalada es entre mayo y julio y aunque el Parque
está abierto de finales de abril a finales de
octubre, sólo hay personal disponible entre mayo
y septiembre.
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