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Lejos
de ser simplemente grandes extensiones desiertas de
hielo, los glaciares de Alaska hacen también
las veces de símbolos de este extremo de los
Estados Unidos, y son lugares de interés turístico
que reciben la visita de miles de viajeros que cada
año recorren en ferry las distancias que separan
estos monumentos de hielo entre sí. Estas excursiones
en barco, que se hacen partiendo desde las localidades
más cercanas a los glaciares, suelen durar varias
horas en las que, lejos de aburrirnos, no pararemos
de ver bellísimos paisajes que nos dejarán
boquiabiertos.
Los
hay por toda la región: cerca de Kennicott podremos
visitar el glaciar de Root, en una zona repleta de los
mayores glaciares y campos de hielo del planeta —sin
tener en cuenta los de los polos, por supuesto—.
Desde allí, si vamos en dirección a Puerto
Valdez, encontraremos el glaciar Wortington, un espectacular
paisaje de naturaleza virgen con enormes montañas
y ríos de gran caudal. Ya en Valdez veremos el
glaciar Columbia, uno de los más grandes del
mundo y con una riquísima fauna compuesta por
focas, ballenas, orcas, leones marinos y nutrias, entre
otros animales.
Siguiendo
hacia el oeste llegaremos a Seward, donde se encuentra
el glaciar Exit, que forma parte del Parque Nacional
de los Fiordos de Kenai siendo, de hecho, la única
parte del parque que se puede visitar a pie. Aunque
el glaciar más conocido de Alaska es el llamado
Portage, situado en la península de Kenai —donde
se encuentra Anchorage, la ciudad más poblada
de Alaska—, pero desgraciadamente recibe tal cantidad
de visitantes que es bastante difícil desenvolverse
por él con tranquilidad y observar la maravillosa
fauna con la que cuenta.
Y
los amantes del trekking o senderismo estarán
de suerte en Alaska, puesto que es seguramente el estado
más salvaje de los Estados Unidos, además
de contar con un clima verdaderamente extremo, debido
a su situación geográfica muy próxima
al Polo Norte. Además de la pesca y las carreras
de trineos tirados por perros, en Alaska es también
muy popular la práctica de esta actividad. Uno
de los lugares que no deben faltar en la lista de objetivos
del escalador es el monte McKinley, en el Parque Nacional
Denali, uno de los retos más interesantes que
existen en este sentido. Pero también podemos
optar por una caminata más segura por el Parque
Nacional de Wrangell-St.Elias, el más grande
del mundo y que requerirá la guía de un
profesional nativo de Alaska. Si no nos es posible visitar
estos dos parques nacionales, los más importantes
del estado, o nos quedamos con ganas de más,
podemos visitar cualquiera de los parques nacionales
restantes, pues en todos veremos impresionantes muestras
de la fauna y la flora de este, uno de los rincones
más bellos del planeta.
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