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Dadas
sus particulares condiciones geográficas y climáticas,
visitar Alaska nos obligará —o permitirá,
según el punto de vista desde el que lo miremos—
hacer recorridos a bordo de vehículos en los
que no estamos acostumbrados a viajar, como es el caso
de la avioneta, imprescindible para llegar a lugares
del estado que de otra forma no podríamos ver.
Por otro lado, también tenemos la posibilidad
de hacer un crucero por esta región situada en
el extremo norte del oeste de los Estados Unidos y,
a la vez, del continente americano. Así contemplaremos
esta región ártica y sus glaciares y fiordos
desde otro punto de vista, siempre con las comodidades
que nos ofrece este tipo de embarcación. Si el
tiempo y la suerte nos acompañan, podremos observar
también la fauna del lugar, que incluye focas,
leones marinos e incluso ballenas.
Diversas
agencias de viajes ofrecen varios itinerarios o rutas
en barco por la costa alaskeña, pero en general
el recorrido suele ser el siguiente: de sur a norte
desde Vancouver (Canadá) o Seattle (Estados Unidos)
hasta Ketchikan o Seward para volver a la ciudad de
origen, pasando por el camino por Juneau, Skagway, Haines
y el Glaciar Hubbard, entre otros lugares de interés.
Sin embargo, un itinerario pensado más bien para
la visita de la naturaleza salvaje de Alaska saldrá
también de Vancouver o Seattle y volverá
a esta ciudad al final, pero pasará durante el
viaje por los mares interiores y los impresionantes
fiordos.
En
cuanto a las embarcaciones en sí, el viajero
dispondrá de toda clase de comodidades, ya que
estos barcos son, al fin y al cabo, hoteles que navegan,
así que encontrará habitaciones de distintas
categorías, equipadas con todo lo necesario para
disfrutar de las vacaciones, como ocurriría en
un hotel situado en un edificio en tierra. Fuera de
las habitaciones, los cruceros, entre su variada oferta,
cuentan con varios restaurantes, así como bares,
salas de juegos, piscinas, gimnasios, cines, bibliotecas,
salas de conferencias e incluso capillas, anulando de
esta manera la posibilidad de que la monotonía
se instale en los largos días que pasaremos en
el agua.
Por
lo tanto, si elegimos visitar Alaska de esta manera,
en realidad estaremos probando una porción de
casi todos los tipos de turismo que se pueden llevar
a cabo en esta zona de los Estados Unidos: por un lado,
en las paradas del crucero podremos recorrer a pie durante
unas horas las principales localidades costeras de la
región, mientras que observaremos otras zonas
como los glaciares o los fiordos desde la cubierta del
barco, y cuando nos apetezca tendremos la opción
de resguardarnos del duro clima alaskeño disfrutando
del lujo de la embarcación y sus ofertas de ocio.
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