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Alaska
es uno de los grandes paraísos para deleitarse
observando la fauna salvaje. Su rico ecosistema, con
grandes bosques, montañas nevadas y una fría
y enorme tundra, puebla la tierra de este estado americano
de osos polares, osos pardos, grandes osos negros americanos,
castores, caribúes, alces, visones y lobos. En
el mar encontramos focas, morsas, nutrias, salmones
y grandes ballenas que nadan en sus frías aguas,
mientras que por el aire, las águilas imperiales,
búhos, gansos y patos, surcan sus cielos.
Debido
al gran interés mediático que suscitan,
los grandes reyes son los osos polares y las ballenas,
que, junto a las focas, son una de las piezas básicas
para el comercio de los habitantes de estos lugares.
Al tratarse de animales protegidos, sus pieles, grasas
y carnes alcanzan altísimos valores. Por toda
esta riqueza animal, Alaska está considerada
como la reserva natural más grande de los EEUU.
Sin embargo se encuentra amenazada por las ansias de
explotación de las reservas energéticas
de las empresas petrolíferas.
Para
evitar la instalación de plantas y gasoductos,
existen varias alternativas que también generan
riqueza en esta zona y están basadas en el turismo,
las actividades cinegéticas y el atractivo de
la naturaleza salvaje. Entre la diversa oferta de ocio
destacan las excursiones guiadas en busca de osos en
su hábitat natural, la pesca de salmones o las
visitas a los denominados “santuarios de las ballenas”.
La
región boreal es especialmente sorprendente.
De una belleza natural estremecedora, reúne una
gran cantidad de parques naturales y reservas biológicas
convirtiendo a Alaska en una de las mejores zonas donde
disfrutar de los osos polares en libertad durante todo
el año. Eso sí, en verano conviene estar
atento porque se concentran enjambres de mosquitos que
pueden fastidiar una hermosa jornada.
La
región de Katmai también es una de las
zonas más bonitas y atractivas del estado. Regada
por multitud de ríos que remontan los salmones
guiados por su instinto biológico, cuenta con
una gran población de osos pardos y negros, los
famosos grizzlies. Durante una jornada de pesca es habitual
ver cómo estos enormes animales se acercan atraídos
por el olor del salmón recién pescado.
En realidad, al existir un gran excedente de comida
y al no tener el sentido de la vista desarrollado, los
osos no son un peligro para el turista. Sin embargo,
es aconsejable seguir ciertas normas de seguridad y
tener a mano unos silbatos especiales que los ahuyentan.
En
definitiva, Alaska es el destino perfecto para quienes
se sientan atraídos por la fuerza de estos plantígrados,
por la imponente imagen de una ballena en aguas heladas
o por el gusto del salmón recién pescado.
Uno de los pocos paraísos que quedan en el mundo.
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