Una naturaleza tan intensa como la quieras vivir.
El verano es el mejor momento para viajar, los glaciares
y la fauna aparecen por doquier.
Más montañas que edificios, más
fauna que gente, y más glaciares que luces
de semáforos, es lo que rodea a Alaska, la
cual puede considerarse territorio casi virgen.
En crucero por Inside Passage
Vale la pena sacar tus abrigos, guantes,
bufandas, y demás ropa de invierno, para dar
un paseo por crucero hacia Inside Passage, región
del sur de Alaska, catalogada como la mayor zona comercial.
Los cruceros te llevan a conocer y sentir el frío
de enormes glaciares, observarás ballenas grises,
lobos de mar y osos pardos. En promedio estos paseos
duran siete días y seis noches. Tarifa: 720 dólares
por pesona ya con impuestos. Todos salen desde Vancouver.
La mejor temporada para disfrutar de los paisajes es
de abril a finales de agosto.
Glaciares vistos desde el cielo
Además de sobrevolar los glaciares,
el helicóptero podrás aterrizar, caminar
y pasear en trineos jalados por perros en alguno de
estos 40 monstruos de hielo milenario. Desciende sobre
el gran glaciar McKinley y explóralo, visita
un pueblo remoto y encuentra osos pardo.
Anchorage, parada obligada
Esta es la metrópoli de Alaska,
con hoteles de lujo, galerías de arte, tiendas
y restaurantes gourmet. Por cierto, prueba el filete
de caribú, el salmón ahumado y el cangrejo.
Para ello, hay que ir a uno de los pocos restaurantes
propiamente alaskanos, el Gwennie´s Old Alaska
Restaurant.
En casa de un esquimal
Convive con la cultura nativa de Alaska.
Aprende sobre sus tradiciones, oficios y música.
Visita el Native Heritage Center, un museo vivo en Anchorage
y llévate alguno de los souvenirs elaborados
por ellos mismos, desde anillos tallados en colmillos
de lobos marinos hasta cómodas pantuflas de piel
de foca. Es importante saber que la caza está
regulada.
A Denali Park
La montaña más alta de
Norteamérica le presta su nombre al parque nacional
más famoso de Alaska. En verano, el Denali National
Park and Preserve muestra su cara amable. Además
de glaciares en esta temporada los animales están
más visibles y activos que en ningún otro
momento del año: osos, lobos y alces.
Es posible acampar, pero cuidado, hay
osos grizzly por todo el parque. Cuando se levantan
en dos patas puede ser que estén curioseando
o tratando de descubrir lo que tienen enfrente. Lo mejor
es retroceder sin movimientos bruscos. Si ataca es recomendable
arrojarles la mochila para que se entretengan mientras
se busca ayuda o protección. Si no hay escape,
lo mejor es hacerse el muerto.
Para recordar toda la vida
Alaska te regala 240 noches del año
para poder disfrutar de las auroras boreales, aunque
octubre es la mejor fecha para estos avistamientos.
Fairbanks es una región en el
centro de Alaska donde hay un hotel que te da alojamiento
en medio del bosque para disfrutar de las luces del
norte y de las albercas termales. Cada noche te cuesta
100 dólares. En otros sitios, el costo para ver
el espectáculo natural es de 99 dólares.
Si prefieres algo más extremo,
a 20 minutos de esta región se encuentra el hotel
de hielo Aurora, con una temperatura de menos 6°
en su interior. Funciona también como museo de
esculturas medievales y eróticas y tiene un bar
que sirve martinis de manzana por 15 dólares
en copas hechas de hielo (recorridos por 15 dólares).
El hospedaje oscila entre los 250 dólares por
noche.
La ruta del descenso
El Kobuk es uno de los grandes ríos,
ubicado al norte de Alaska en Kotzebue, este lo puedes
descender en kayak. El recorrido, sin ninguna dificultad
técnicas es a través de montañosas
y bosques de vida salvaje.
Fuente: V.Ramírez > Eluniversal.com.mx
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