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Nikola Tesla (Smilijan 1856 –
Nueva York 1943) fue un científico singular;
físico y matemático avanzado a su tiempo
que de su Croacia natal, entonces Austria-Hungría,
fue a estudiar a Praga ingeniería eléctrica.
Trabajó más tarde para Thomas Edison,
impulsor de la corriente continua, quien patentó
para sí algunos de los inventos de Tesla. La
mayor aportación de Tesla a la Ciencia fue la
corriente alterna.
Su enemistad con Edison, de gran espíritu mercantilista
y mal pagador, le llevó a Nueva York, donde crea
su propia compañía y acaba trabajando
para George Westinghouse, construyendo una central hidroeléctrica
en 1893 en las Cataratas del Niágara, la primera
del mundo, contribuyendo al crecimiento de la fortuna
de Westinghouse y convirtiéndose en el creador
de la industria eléctrica.
Nikola Tesla pasó inmerso muchos
años en un procedimiento judicial contra Marconi,
pues éste se arrogaba la invención de
la radio y finalmente, el Tribunal Supremo de los EE.UU.
falló a favor de Tesla, reconociéndole
la propiedad intelectual de la radio.
Fueron varios centenares los inventos
de Tesla relativos a la corriente eléctrica,
unos patentados –unas setecientas patentes–
y otros no o patentados por otros con mayor visión
comercial aunque menos ciencia y escrúpulos.
A principios del siglo XX, Tesla se
instaló en Colorado Springs para realizar las
pruebas de alguno de sus inventos y particularmente,
un sistema de transmisión inalámbrico
de electricidad, mediante ondas de baja frecuencia dada
la enorme capacidad de la ionosfera para conducir electricidad.
A la muerte de Nikola Tesla, el Gobierno de los EE.UU.
se incautó de todos sus archivos e investigaciones.
Documentos muchos de ellos que no han sido desclasificados
aún.
El proyecto HAARP, High Frequency Active
Aurora Research Program (http://www.haarp.alaska.edu/haarp/index.html)
está siendo llevado a cabo por la fuerza aérea
y la marina de EE.UU. Se trata de “un esfuerzo
científico destinado a estudiar las propiedades
y el comportamiento de la ionosfera, con el énfasis
particular de poder entender y usarlo para aumentar
las comunicaciones y los sistemas de vigilancia tanto
para objetivos de defensa como civiles.”
Este centro de investigación
de la ionosfera HAARP instalado en Alaska, es la mayor
instalación en el Ártico para las investigaciones
de la atmósfera superior. La instalación
consta de dos partes esenciales:
I. Un transmisor de alta potencia con
una red de antenas de Alta Frecuencia (HF). El transmisor
es capaz de dar hasta 3,6 millones de vatios a una red
de antenas consistente en 180 dipolos cruzados, dispuestos
en un sistema rectangular plano. II. Un juego completo
y extenso de instrumentos científicos para la
observación tanto de los antecedentes de la capa
superior de la ionosfera como de los efectos producidos
durante la investigación activa usando el sistema
transmisor.
En el libro “Angels Don´t
Play this HAARP: Advances in Tesla Technology”
(Earthpulse Press) del Dr. Nicholas Begich y Jeane Manning,
haciendo un juego de palabras –arpa en inglés
es harp– para titularlo “Los ángeles
no tocan este arpa” dan una inquietante explicación
sobre este proyecto del gobierno estadounidense que
fue secreto hasta 1994 y desvelado en este libro en
1995. La edición que ha llegado a mis manos es
la segunda, de 2002, en su novena impresión en
2007.
Nick Begich, doctor en medicina, es
hijo de un congresista americano, de Alaska. Fue elegido
dos veces presidente de la Federación de Profesores
de Alaska y del Consejo de Educación de Anchorage.
Se ha dedicado a la investigación independiente
en temas científicos y políticos.
En su libro, Begich explica que HAARP,
siguiendo los descubrimientos de Tesla, está
diseñado para manipular la ionosfera. El sistema
de antenas que el propio HAARP describe, está
destinado, dice Begich, a focalizar la energía
de la radiofrecuencia en un punto de la ionosfera. El
aparato tendrá un poder efectivo de radiación
de cien mil vatios cuando esté finalizada la
primera fase del proyecto y parece ser que ha de estar
acabado completamente, al parecer, a finales de 2008
¿Coincidiendo con el final del mandato de Bush?
El HAARP según Begich es como
una emisora de radio que en lugar de propagar sus ondas
las concentra en un punto. Será usado para “tomografías
profundas de la tierra” buscando localizar a través
de las capas de la tierra instalaciones o minerales;
bolsas de gas o petróleo, comunicaciones con
submarinos o para manipular comunicaciones de otros,
radares más allá del horizonte, transferencia
de energía desde una parte del mundo a otra,
crear capas de energía o parches en la ionosfera
para alterar el clima y poder ser utilizado como arma
antimisiles.
Acabamos de asistir a la reunión
de la cumbre de la OTAN en Bucarest, donde Bush se ha
empeñado en conseguir la instalación de
su escudo antimisiles… ¿de Irán,
de Oriente Medio? Parece que a cambio llevaba la ampliación
de la OTAN con Ucrania y Georgia para disgusto de Putin.
Pero no le podían rechazar todas sus propuestas,
cuando además, el escudo antimisiles de Bush
estaba respaldado por la propia OTAN.
¿Tendrá algo que ver
este escudo antimisiles con el proyecto HAARP? Ojala
no lleguemos a saberlo nunca, ya que será señal
de que no ha sido utilizado, pues al decir de Nick Begich,
el HAARP es capaz de excitar una zona de la ionosfera
y provocar una lluvia de rayos en una pequeña
zona de la superficie terrestre. O provocar un terremoto,
alterar la climatología de una región
o modificar el comportamiento de las personas al variar
la frecuencia del cuerpo humano mediante la emisión
de la adecuada radiofrecuencia que, rebotando en la
ionosfera, se propaga en una parte habitada del planeta
previamente establecida.
Nos quejamos siempre del coste de los
seguros, pero deseamos la mayor parte de las veces no
tener que cobrarlos nunca. Este es uno de esos casos.
Fuente: http://www.diariosigloxxi.com
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